No existe una frecuencia fija. El diagnóstico estratégico profundo tiene sentido cuando hay un cambio significativo en los resultados del negocio, cuando se va a redefinir la dirección, o cuando las decisiones que se están tomando no generan los resultados esperados. Pero el diagnóstico como hábito — revisar supuestos, cruzar evidencia cuantitativa con cualitativa, cuestionar narrativas — debería ser parte de las cadencias regulares del equipo de marketing.