Innovar y optimizar: por qué las pruebas son clave en marketing digital
Hay una frase que escuché más veces de las que quisiera: "Esto nos funciona, así que no lo toquemos". Y cada vez que la escucho, se me activa la alerta mental de "zona de confort a la vista". El problema no es que algo funcione. El problema es creer que va a funcionar para siempre. Las pruebas en marketing digital no son una opción: son la base para optimizar, innovar y mantenerse relevante
El marketing no es una fórmula, es un experimento
En digital, todo cambia a velocidad incómoda. Lo que hoy rinde, mañana puede perder tracción sin previo aviso. Algoritmos, hábitos de consumo, formatos, plataformas: todo se mueve. Y si vos no te movés también, quedás fuera de juego sin darte cuenta.
Por eso, más que una estrategia, el marketing necesita una mentalidad de laboratorio: hipótesis, pruebas, mediciones, aprendizajes. Repetir.
Porque si no lo probás, no lo sabés.
Las ideas no valen si no se testean
Podés tener la intuición más brillante del planeta, pero si no hacés A/B testing, si no comparás versiones, si no buscás evidencia, estás adivinando. Y adivinar con presupuesto ajeno —o propio— es una irresponsabilidad estratégica.
Probá copies distintos, variá los llamados a la acción, ajustá los colores del botón. Testeá tu embudo de ventas, tus asuntos de mail, tus horarios de publicación. No por obsesión, sino por método.
La diferencia entre un equipo mediocre y uno de alto rendimiento suele estar en cuántas cosas prueban por semana.
El riesgo de enamorarse de lo que ya funciona
Una campaña que rinde bien puede ser la trampa perfecta. Porque da resultados. Pero también te duerme.
Mientras vos repetís la fórmula ganadora, otro equipo está probando tres nuevas. Y una de esas puede rendir el doble. O captar a la audiencia que vos todavía no viste.
¿Hace cuánto que no cambiás el formato de tus posteos? ¿Cuándo fue la última vez que cuestionaste tu pauta o tu CRM? ¿Tu sitio web tiene la misma landing de hace tres años?
Cuando te acostumbrás al rendimiento aceptable, se vuelve difícil detectar que estás perdiendo terreno.
Fallar rápido para aprender mejor
Hay algo que aprendí por las malas: cuanto más evitás el error, más lo demorás. Y cuando llega, pega más fuerte. En cambio, cuando probás con frecuencia, los errores son más chicos, más rápidos, más valiosos. Te dan datos, te marcan rumbos, te mantienen vivo. El miedo a fallar no debería frenar la prueba. Debería ser motivo para testear más inteligentemente. Según Think With Google, la experimentación sistemática es uno de los pilares del crecimiento digital.
¿Cómo cultivar una cultura de pruebas en marketing digital?
Algunas ideas que aplico —y recomiendo aplicar—:
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Establecé ciclos de testeo cortos. Semanas, no meses.
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Medí todo, incluso lo que no pensás usar. A veces la sorpresa está en la métrica menos obvia.
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Documentá lo aprendido. Lo que no se anota, se olvida (y se vuelve a repetir).
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Compartí los errores. Un equipo que oculta lo que falló, vuelve a fallar igual.
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Celebrá los aprendizajes, no solo los éxitos. Porque lo que no salió como esperabas, puede ser justo lo que necesitabas ver.
Innovar no es un lujo: es una responsabilidad
En marketing digital, lo estático es lo que muere primero. Innovar no es un acto heroico ni una pose creativa. Es una necesidad estructural. Y no hablo de hacer cosas "disruptivas" porque sí. Hablo de animarte a mejorar lo que ya hacés, a desafiar tus propios resultados, a preguntarte si podés hacerlo mejor.
La única forma de avanzar es probar.
Así que la próxima vez que alguien diga "esto no lo toquemos porque funciona", preguntate: ¿funciona o ya nos acostumbramos?
Por Lisandro Iserte