Posicionar una marca en un mercado saturado

Vivimos rodeados de marcas. Literalmente. Abrís el celular y hay veinte publicidades antes del primer mate. Caminás dos cuadras y ya viste más logotipos que personas. Abrís LinkedIn y medio mundo dice que su empresa es "disruptiva". El mercado está más saturado que el group de WhatsApp de padres de jardín. Y en ese ruido ensordecedor, la pregunta de siempre resuena con más fuerza: ¿cómo carajo hago para que mi marca se note, se entienda y se elija? Spoiler: tener una propuesta de valor clara y un diseño lindo ya no alcanza. O al menos, no alcanza solo con eso.

El mito del "diferencial" como salvación

Nos enseñaron que la clave era "diferenciarse". Está en todos los manuales. Y sí, claro que tiene sentido. Si sos igual al resto, no te van a elegir. Pero el problema es que la diferenciación, tal como la plantean muchos negocios, es superficial, forzada o poco sostenible.

Decir "hacemos marketing con propósito" o "cuidamos a nuestros clientes" no es un diferencial. Es expectativa mínima. Lo dice todo el mundo, lo cumple casi nadie.

Y si tu diferencial es tan fácil de copiar como cambiar la paleta de colores o lanzar un 2×1, entonces no es diferencial: es cosmética.

El problema no es la saturación. Es la indiferencia.

El mercado está saturado, sí. Pero eso no es lo grave.

Lo grave es que la mayoría de las marcas no genera nada: ni interés, ni empatía, ni conversación. Son marcas decorativas. Están ahí, pero no mueven nada. No emocionan, no incomodan, no se la juegan.

Y en un contexto donde todo compite por atención, lo peor que te puede pasar no es que te odien: es que te ignoren.

Lo que sí hace una marca inolvidable

En mi experiencia, las marcas que logran posicionarse en serio —más allá de los flashes momentáneos o los reels que se hacen virales— hacen cinco cosas mejor que el promedio:

1. Tienen una convicción clara (y la bancan)

No solo comunican una "propuesta de valor". Tienen una postura. Un "esto sí, esto no". Y lo sostienen en cada decisión.

Patagonia no es "eco-friendly porque está de moda". Es porque está en su ADN. Tanto que te dice que compres menos. ¿Quién más se animaría a eso?

Si tu marca no incomoda a nadie, es probable que tampoco esté enamorando a nadie.

2. Conocen tan bien a su audiencia que hasta pueden anticiparla

No hacen contenido para el algoritmo. Lo hacen para personas. Personas reales, con frustraciones, sueños y contradicciones.

Conocen su lenguaje, sus códigos, sus memes. Y les hablan como alguien que los entiende, no como alguien que les quiere vender algo disfrazado de storytelling.

No se trata de segmentar. Se trata de empatizar.

3. Construyen un mundo, no solo una imagen

El logo, el tono de voz, la música que usan en sus videos, cómo responden los mensajes… Todo forma parte de una experiencia coherente. Todo dice "esto somos".

Es branding, sí. Pero del bueno: branding como relato vivo, no como paquete de identidad descargado de Canva.

4. No dicen "somos distintos". Se comportan distinto

No alcanza con afirmar que sos innovador: tenés que demostrarlo en tu producto, en tu servicio, en tu atención.

Zappos no hizo campañas millonarias diciendo que eran los mejores en customer service. Lo demostraron con acciones radicales. Como atenderte por teléfono durante ocho horas sin venderte nada.

El posicionamiento no se declara. Se construye con hechos.

5. Están obsesionadas con la experiencia (de verdad)

Y no solo con la experiencia del usuario digital, sino con cada punto de contacto. Desde el primer mail hasta cómo se siente comprar, reclamar, volver.

Ahí está muchas veces la ventaja invisible que separa a una marca mediocre de una memorable.

Ser relevante > ser distinto

Diferenciarse está bien. Pero hoy, lo urgente es ser relevante. Que te perciban como alguien que vale la pena escuchar, seguir, comprar, recomendar.

Y para eso, no hay atajos.

Hay estrategia, consistencia, honestidad brutal y la valentía de dejar de agradarle a todos.

¿Tu marca dice algo? ¿O solo suena como el resto?

Ese es el filtro.

Si tu marca no está diciendo algo genuino, relevante y consistente —en forma y fondo— es probable que estés pagando pauta solo para gritar en un estadio lleno de gente con auriculares.

Y no hay "campañita" en Meta que compense eso.

Publicado originalmente el 7 de febrero, 2025
Actualizado el 2 de agosto, 2025