Marketing de influencers: no alcanza con pagar contenidos

El marketing de influencers se volvió casi omnipresente. Entrás a Instagram o TikTok y ves un desfile de recomendaciones disfrazadas de "rutinas", "haul", "probamos esto" o "storytime con código de descuento". Todo parece espontáneo, pero todos sabemos que detrás hay marcas con presupuesto, brief y métricas de performance. Ahora bien, que esté en todos lados no significa que siempre funcione bien. El marketing de influencers puede ser una gran herramienta. Pero también puede ser un gasto inútil, una apuesta ciega o un boomerang que le explota a la marca en la cara. Depende de cómo lo uses.

No es visibilidad, es credibilidad (y eso no se compra fácil)

Uno de los errores más comunes es asumir que tener presencia en el feed de un influencer equivale a "llegar al público".

Sí, tal vez te vean. Pero ver no es lo mismo que creer, ni que querer, ni mucho menos comprar.

La clave no está en cuántos seguidores tiene quien te menciona, sino en cuánto confían en esa persona, cuánto encajás vos en su mundo y cuán genuina se siente la colaboración.

Si el contenido se nota forzado, si el producto no tiene nada que ver con el estilo del influencer o si el mensaje suena a guión de marca, la audiencia lo percibe al toque. Y eso erosiona más de lo que construye.

Elegir bien no es cuestión de tamaño

La obsesión por los números grandes (seguidores, views, likes) todavía persiste. Pero hace rato que la conversación se desplazó hacia la calidad del vínculo entre el influencer y su comunidad.

Un nano-influencer con 5.000 seguidores hipercomprometidos puede mover más decisiones de compra que un celebrity con 300.000 seguidores dispersos que no le creen ni la hora.

La decisión de a quién sumar debería hacerse con lupa: quién es, qué dice, cómo interactúa, qué valores transmite y qué campañas hizo antes. Porque cada asociación habla de tu marca tanto como tu logo.

Influencer ≠ empleado de tu marca

Otro error frecuente: usar al influencer como un cartel parlante.

Las marcas que redactan el posteo, el caption, el guión y hasta el ángulo del video están desperdiciando lo más valioso que tiene un creador: su forma única de contar las cosas.

El secreto está en el balance: alinear objetivos, marcar lineamientos y dejar espacio para que la creatividad fluya. Si vos no confiás en que esa persona puede contar tu mensaje con autenticidad, ¿para qué la contrataste?

Además, el público se da cuenta cuando algo suena a "inserte frase de marca aquí". Y no lo compra.

Campañas sin seguimiento = plata tirada

Sorprende la cantidad de marcas que invierten en influencers y después no miden nada más allá de los likes.

El marketing de influencers, si se toma en serio, tiene que tener KPIs definidos, herramientas de tracking, y análisis post-campaña.

No para perseguir al influencer con una tabla de Excel, sino para entender qué funcionó, qué no, y cómo optimizar la próxima.

Y sí: también es clave escuchar al influencer. Nadie conoce mejor a su audiencia. Si te dice que cierta forma de presentar el producto no va a enganchar, escuchá. El que mete la cara es él o ella. Vos, como marca, tenés que aprender a jugar en equipo.

Las mejores alianzas no terminan en el último posteo

Una colaboración puntual puede servir. Pero las relaciones que construyen marca son las que se sostienen en el tiempo.

Cuando una persona recomienda algo que ya recomendó antes, que usa de verdad, que aparece integrado a su vida cotidiana, la percepción cambia.

Ahí dejás de ser una campaña más y empezás a ser parte del universo simbólico del creador. Y eso sí que vale.

Influencers: ni la salvación ni el enemigo

El marketing de influencers no es una fórmula mágica ni el mal encarnado. Es una herramienta. Y como toda herramienta, depende de quién la use, cómo y para qué. Mal ejecutado, es una puesta en escena poco creíble. Bien trabajado, es una vía directa al corazón (y a la cabeza) de tu audiencia. No se trata de poner la cara. Se trata de poner sentido, estrategia y coherencia.

Publicado originalmente el 23 de marzo, 2025
Actualizado el 2 de agosto, 2025
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