Comprender a las generaciones: el consumidor no es uno solo, y nunca lo fue

En marketing hablamos mucho del "consumidor". Como si fuera un ser homogéneo, una especie de ente abstracto que responde igual a todas las campañas, que navega las redes con patrones predecibles y que compra como los focus groups dicen que debería comprar.

Pero la verdad es otra: el consumidor no existe en singular.

Lo que hay son generaciones. Personas atravesadas por su época, sus tecnologías, sus crisis, sus valores. Y entender eso es fundamental para no meter a todo el mundo en la misma bolsa de KPIs y suposiciones.

No hay estrategia efectiva sin segmentación real

El problema con muchas campañas es que se diseñan para "la gente". Así, en general. Como si un Baby Boomer y un Gen Z reaccionaran igual ante el mismo mensaje. Spoiler: no lo hacen.

Y no es solo una cuestión de edad cronológica. Es una cuestión de marco cultural, social y tecnológico. Es lo que cada generación considera normal, aceptable o deseable.

Las marcas que entienden esto no solo segmentan: conectan con códigos propios de cada grupo. Y esa conexión no se logra con templates de Canva ni con slogans "aspiracionales". Se logra con comprensión real.

Vamos por partes.

Baby Boomers (1946-1964): confianza construida con el tiempo

Crecieron viendo televisión en blanco y negro, vivieron las primeras grandes marcas como sinónimo de estatus y aún valoran el trato personalizado. Hoy están en redes, sí, pero con una mirada más conservadora. No buscan influencers. Buscan garantías.

Confían más en una recomendación de alguien conocido que en una "story" con swipe up. Si tu marca no transmite trayectoria, respeto y respaldo, no vas a conectar con ellos.

Generación X (1965-1980): los que comparan antes de comprar

Pragmáticos, escépticos, multitasking por necesidad. Vieron nacer Internet y tuvieron que adaptarse. Usan redes, plataformas de streaming y e-commerce, pero no compran impulsivamente.

La confianza se la ganás con datos, reputación y buena atención. Si prometés mucho y entregás poco, no vuelven. Y no te van a dejar un mal comentario: simplemente te van a ignorar.

Millennials (1981-1996): experiencias, propósito y validación

Los millennials lo cambiaron todo. Ya no alcanza con tener buen producto: necesitás tener una historia, una causa y un diferencial emocional. Quieren sentir que eligen marcas que los representan.

Son consumidores exigentes, pero también leales si los conquistás. Esperan agilidad, transparencia y personalización. Si tu marca se muestra humana, cercana y con propósito claro, tenés mucho terreno ganado.

Generación Z (1997-2009): atención fugaz, autenticidad brutal

Nacieron con conexión Wi-Fi. Piensan en vertical y se comunican con memes. No tienen paciencia, pero tienen radar emocional afilado: detectan el humo a kilómetros.

No quieren marcas que les vendan cosas. Quieren marcas que sean parte de su conversación. Que compartan valores, se mojen con temas sociales y no actúen como boomer queriendo "ser cool".

Generación Alfa (2010-2023): el futuro ya llegó

Son chicos, sí. Pero ya influyen en decisiones familiares, eligen contenidos, plataformas y hasta productos. Interactúan con pantallas desde que aprendieron a hablar. Su lógica es la de lo inmediato, visual e intuitivo.

No conocen un mundo sin algoritmos. Y eso cambia todo. Sus hábitos de consumo serán más exigentes, más automáticos y más inmersivos. No quieren leer sobre algo. Quieren vivirlo en 3D.

Generación Beta (2025 en adelante): aún no llegaron, pero van a resetear todo

Hijos del machine learning, criados por asistentes de voz y realidad aumentada. La Generación Beta va a crecer en un entorno donde la inteligencia artificial no será novedad, sino norma.

No van a "navegar" la web. Van a convivir con ella. Y las marcas que no entiendan esta lógica serán fósiles digitales.

Una marca que le habla a todos no le habla a nadie

El mayor error en marketing generacional es querer gustarle a todos al mismo tiempo.

Una marca que intenta "quedar bien" con todas las generaciones termina sonando genérica, tibia o directamente desconectada.

La clave no está en segmentar por segmentar, sino en entender profundamente cómo cada generación consume, qué valora y qué rechaza.

Y sobre todo: actuar en consecuencia.

¿Tu estrategia tiene generaciones en mente o solo públicos en abstracto?

Porque hablarle igual a un millennial que a un boomer no solo es inefectivo. Es una señal de que no te tomaste en serio a tu audiencia.

Y en un mercado donde la atención es escasa y la autenticidad lo es aún más, no podés darte ese lujo.

Publicado originalmente el 1 de mayo, 2025
Actualizado el 2 de agosto, 2025
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